Uno de los medios más utilizados en la ICT es el cable coaxial, que consiste en un conductor central rodeado por una capa aislante y una malla metálica que actúa como blindaje. El cable coaxial se emplea para transmitir señales analógicas o digitales de alta frecuencia, como la televisión por cable, el acceso a internet o la telefonía. El cable coaxial tiene una buena resistencia al ruido y a las interferencias, pero también presenta algunas limitaciones, como la atenuación de la señal con la distancia, la necesidad de amplificadores y la vulnerabilidad al corte o daño físico.
La fibra óptica es otro medio de transmisión muy utilizado en la ICT, que consiste en un hilo muy fino de material transparente que conduce la luz. La fibra óptica se emplea para transmitir señales digitales moduladas en luz, como el acceso a internet de alta velocidad, la televisión digital terrestre (TDT) o los servicios de telefonía IP. La fibra óptica tiene muchas ventajas sobre el cable coaxial, como una mayor capacidad de transmisión, una menor atenuación de la señal, una mayor inmunidad al ruido y a las interferencias, una mayor seguridad y una menor ocupación de espacio. Sin embargo, la fibra óptica también tiene algunos inconvenientes, como un mayor coste de instalación y mantenimiento, una mayor fragilidad y una menor flexibilidad.